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Biomarkers

Los dientes de leche revelan detalles sobre la exposición al plomo

Un estudio ha analizado los dientes de niños que viven cerca de una planta de reciclaje de baterías contaminante en Los Ángeles

by Katharine Gammon
May 29, 2019 | APPEARED IN VOLUME 97, ISSUE 22

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Credit: NATA FUANGKAEW/Shutterstock
Los dientes de leche ‘atraparon’ restos de plomo y arsénico, demostrando que los vecinos de una planta de reciclaje de baterías habían estado expuestos a estos elementos tóxicos.

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El plomo es un elemento muy neurotóxico sin ninguna concentración segura conocida, pero demostrar la exposición al plomo a largo plazo supone un reto: los análisis de sangre sólo pueden certificar exposiciones al plomo hasta 4 semanas atrás. Ahora, unos investigadores han usado los dientes de leche para medir los niveles de plomo a los que se habían visto expuestos niños que vivían cerca de una planta de reciclaje de baterías contaminantes (Environ. Sci. Technol. 2019, DOI: 10.1021/acs.est.9b00429).

En una zona urbana de Los Ángeles, la planta de Exide Technologies procesaba 11 millones de baterías de coche por año, emitiendo plomo y arsénico por sus chimeneas, que acababan llegando a la gente de la zona hasta que se cerró la fábrica en marzo de 2015. Los residentes querían saber a qué productos tóxicos habían estado expuestos sin saberlo. Varios voluntarios de la comunidad recolectaron 50 dientes de leche de 43 niños (de entre 7 y 18 años, con una edad mediana de 12) que habían vivido en un radio de 3,2 kilómetros alrededor de la fábrica durante toda su vida. Los latinos representan el 90% de la población en las áreas residenciales de esa zona, que está dentro del top 10% de vecindarios más contaminados de California, según los datos oficiales del Estado.

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Credit: Environ. Sci. Technol.

Jill E. Johnston, una investigadora de salud medioambiental en la Universidad de California del Sur, había hablado con varios vecinos del barrio de la planta de reciclaje. También conocía el trabajo de Manish Arora, un científico medioambiental y dentista en la Escuela de Medicna Icahn del hospital Mount Sinai. En estudios previos, Arora había usado la ablación láser y la espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente (ICP-MS) para analizar trazas de varios elementos en dientes de leche (PLoS One 2014, DOI: 10.1080/15563650.2018.1552003). Los dientes de los bebés empiezan a formarse en el útero, e incorporan minerales en capas de la dentina y el esmalte conforme se desarrollan, como los anillos de un árbol. Johnston pensó que el mismo método podría utilizarse para medir los niveles de plomo y arsénico. “Era una forma de hacerse una idea más realista de la exposición a estos elementos en el pasado”, explica.

Los investigadores usaron un láser para ‘arrancar’ el material de la superficie de las muestras de dientes para el análisis por espectrometría de masas, pelando una a una las capas y descubriendo su contenido, que depende de la época en la que se formaron. Mediante esta técnica pudieron identificar la línea neonatal, una banda de líneas de crecimiento que marcan el nacimiento del bebé, además de otros detalles de los dientes que dependen directamente de la edad.

Compararon las concentraciones de plomo y arsénico antes y después del nacimiento con los niveles de plomo en el suelo de las casas donde vivieron los niños, y descubrieron que, incluso antes del nacimiento, los niveles de plomo en los dientes aumentaban conforme aumentaba el plomo en el suelo. 15 de los 43 niños también tenían arsénico en sus dientes, tanto antes como después del nacimiento.

Hernán F. Gómez, un médico toxicólogo de la Universidad de Michigan que analizó los niveles de plomo en sangre de los niños de Flint, Michigan, dice que la investigación presenta una forma muy bien planeada y muy bien ejecutada para analizar los restos de un elemento muy neurotóxico, que ha afectado a los más jóvenes durante siglos. “Hay que felicitar a los autores por su idea de usar dientes de leche para examinar la exposición al plomo antes y después del nacimiento en un área de alto riesgo como el vecindario de esta planta de reciclaje”, dice.

Johnston dice que la investigación ha sido un estudio preliminar, y espera poder analizar más dientes de un área más grande alrededor de la fábrica en el futuro. “Es importante generar los datos y compartirlos, para que la gente sepa exactamente a qué sustancias tóxicas han estado expuestos”, explica. “Ojalá podamos conseguir más transparencia acercando todos nuestros resultados a la comunidad.

Traducido al español por Fernando Gomollón-Bel para C&EN. La versión original (en inglés) de este artículo está disponible aquí.

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