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Lab Safety

Los reactivos de acoplamiento peptídico pueden causar serias alergias

Los investigadores pueden llegar a desarrollar sensibilización a estos compuestos, hasta el punto del ataque anafiláctico

by Leigh Krietsch Boerner
January 13, 2020 | APPEARED IN VOLUME 98, ISSUE 2

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Si eres un químico trabajando con reactivos de acoplamiento peptídico, puedes llegar a ser, literalmente, alérgico al laboratorio, de acuerdo con una nueva investigación. A lo largo de tres años, la estudiante de doctorado Kate McKnelly de la Universidad de California en Irvine, desarrolló una alergia a los reactivos de acoplamiento HATU, HBTU, y HCTU, tan seria que ya no podía ni estar en los edificios en los que estos reactivos se estaban utilizando. Ella y su director de investigación James Nowick encontraron que su alergia a los agentes de acoplamiento derivados de uronio no era un caso aislado, sino que estos reactivos de acoplamiento peptídico son sensibilizadores y deben ser manipulados con extremo cuidado (J. Org. Chem. 2019, DOI: 10.1021/acs.joc.9b03280).

Los reactivos de acoplamiento peptídico asisten a la formación de enlaces amídicos entre un ácido carboxílico y una amina, de manera que tienen el potencial de modificar las proteínas humanas. Esta propiedad hace de estos reactivos potenciales sensibilizadores, es decir, compuestos que pueden causar que la gente que está habitualmente expuestos a ellos desarrollen alergias. “Esto es algo que circulaba de forma anecdótica y en la bibliografía de toxicología, pero no se había publicado en revistas que un químico orgánico pudiera leer”, dice Nowick. Los autores encontraron unos 10 ejemplos adicionales de alergia en la literatura de toxicología, pero no hay números exactos de cómo de frecuente es esta alergia.

Tras años de exposición continua a los reactivos, McKnelly debe llevar epinefrina, no puede trabajar más en el laboratorio, y tiene que pedir a sus compañeros de laboratorio que se cambien la ropa antes de entrar en contacto con ella. Al principio McKnelly no sabía de dónde venían sus síntomas, pero empezó a sospechar que venían del laboratorio tras notar la alergia mientras pesaba los reactivos de acoplamiento en el laboratorio. “A veces estornudaba, o empezaba a notar un goteo nasal” dice, pero trataba de no sacar conclusiones. “No lo supe con seguridad hasta que no tuve el choque anafiláctico”.

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Credit: J. Org. Chem.
Urticarias por alergia a los reactivos de acoplamiento peptídico de tipo uronio que McKnelly desarrolló tras el examen de alérgenos. La histamina a la izquierda es un control, y muestra cómo se ve una reacción alérgica.

Un día, cuando McKnelly se sentó en su despacho, adyacente al laboratorio, su garganta empezó a cerrarse, y empezó a jadear. Se recuperó tras salir del laboratorio y tomar difenhidramina (el principio activo del Benadryl) pero, viéndolo a posteriori, tal y como reconocen ahora ella y Nowick, debería haber llamado al 911.

Desde este incidente, Nowick ha establecido nuevas reglas de seguridad para el manejo de los reactivos de acoplamiento peptídico en el laboratorio. Ahora tienen una vitrina reservada, donde los investigadores pesan los reactivos de acoplamiento y los aminoácidos, y eliminan cualquier papel de pesar contaminado u otros desperdicios. Había otro miembro del laboratorio que también mostraba signos de alergia a los mismos reactivos, pero lo supo a tiempo y fue capaz de controlarlo limitando su uso y aprovechando que sus colegas de laboratorio le pesaban los reactivos, comenta McKnelly. Ella ha cambiado ahora su orientación hacia la enseñanza, ya que su alergólogo le dijo que trabajar en el laboratorio ya no era seguro para ella, aunque no necesariamente debido a la presencia de los reactivos de acoplamiento peptídico. “Mis pulmones ahora son muy sensibles, de manera que cualquier sustancia irritante puede desencadenar los síntomas”, dice McKnelly. “Lamentablemente, la mayor parte de los laboratorios tienen sustancias irritantes.”

Esto es una tragedia para McKnelly, pero es positivo que los investigadores hayan publicado este informe, dice Craig Marlic, químico orgánico en la Universidad de California en Los Ángeles y director ejecutivo del Centro de la Universidad de California para la Seguridad en el Laboratorio. Los sensibilizadores químicos no están ahora en la lista de productos que manejan los expertos en seguridad, pero probablemente deberían añadirlos, comenta. Una alergia como esta “es algo que le cambia la vida completamente al investigador, y el artículo presenta los aspectos clínicos, pero hay ciertamente desafíos personales para la mujer que son importantes”.

Merlic aplaude los pasos que está dando el laboratorio de Norwick para reducir la exposición de sus miembros a estos reactivos de acoplamiento peptídico, pero siente que es como un buen comienzo, más que una medida de lo que pueden hacer. El sugiere pasos adicionales, como el lavado semanal de las batas del laboratorio, la limpieza del laboratorio, y protocolos de neutralización e hidrólisis para destruir los reactivos de acoplamiento basados en uronio.

“No quiero que esto le vuelva a pasar a nadie más”, dice McKnelly. “Si no estuviera orientada hacia la enseñanza como lo estoy, esto podría haber ido en detrimento total de mi carrera como química”. Ella constata que la gente que trabaja con estos compuestos necesita protegerse a sí misma. Los reactivos HATU, HBTU, y HCTU no han sido propuestos para su examen a través del Programa Nacional de Toxicología de los Estados Unidos, dice, pero pretende que se envíen.

Traducido al español por Esteban Urriolabeitia para C&EN. La versión original (en inglés) de este artículo está disponible aquí.

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